Qué hacer en Quito en un día

Qué hacer en Quito en un día

Así que tenés un día muy especial por delante para conocer los lugares esenciales de Quito. ¡Entonces no hay tiempo que perder! Si en tu bloc de notas hay una lista infinita de atractivos para visitar en la capital ecuatoriana, nosotros te ayudamos a definir cuáles son las cosas que no pueden quedar afuera en tu recorrido

En esta nota te proponemos un itinerario exprés, pensado para que descubras las mejores actividades en Quito en un día, pasando por lugares que te permitan apreciar la rica y variada historia, identidad y cultura de este pueblo. ¿Vamos?

Primeras horas en Quito: contexto y aclimatación

Sabemos que tenés muchas ganas de salir ya mismo a caminar por el centro histórico, pero ¡alto ahí! No salgas sin una botella de agua, hojas o caramelos de coca, abanico, capa de lluvia o impermeable, y lentes de sol. Estos elementos van a ayudarte a aliviar el paseo por lugares turísticos de Quito, ciudad que por estar a 2.850 metros sobre el nivel del mar, tiene calles con importantes subidas y bajadas, además de un clima inestable dependiendo la época. Lo ideal es comenzar el día con calma, caminando a paso tranquilo y dejando que el cuerpo se adapte a la altura.

Lo primero que vas a notar es que es una de las ciudades más antiguas de Sudamérica: vas a chocarte con iglesias, plazas, conventos y casonas construidas desde la época colonial, y que son mantenidas en un estado admirable. Así, el casco histórico se convierte en un verdadero museo a cielo abierto. Por todo esto es que fue una de las primeras ciudades de la región en ser declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Qué hacer en el Centro Histórico de Quito

El mejor punto para comenzar el recorrido es la Plaza de la Independencia, también conocida como Plaza Grande. En su corazón, un monumento que celebra la soberanía del país. Y es que claro, este espacio marca el corazón político e histórico de la ciudad y está rodeado por edificios fundamentales como el Palacio de Carondelet, la Catedral Metropolitana y el Palacio Arzobispal.

Desde acá es fácil orientarse y pasear por los alrededores. Además, vas a encontrar ofertas de guías turísticos que cuentan los detalles más relevantes de este sector clave de la ciudad y anécdotas que enriquecen la experiencia.

Una vez que hayas completado la visita a esos cinco atractivos, a media cuadra te espera el Pasaje Arzobispal, un precioso patio interno rodeado por edificios de dos pisos de altura, con balcones repletos de plantas y enredaderas. Ahí podés tomar una pausa para reforzar el desayuno, o simplemente detenerte a contemplar y recargar energías.

Cuando estés para continuar, a tres cuadras aparece uno de los grandes imperdibles de la ciudad: la Iglesia de la Compañía de Jesús. Su fachada barroca ya impacta, pero el interior recubierto de pan de oro directamente deja sin palabras. Es una de las obras más importantes del barroco latinoamericano y una parada obligatoria, incluso si no sos de visitar templos en tus viajes turísticos.

En esta misma línea, a escasos metros está la Iglesia y Convento de San Francisco ofrece una experiencia diferente. Su enorme plaza, su escalinata y su interior lleno de arte de la Escuela Quiteña permiten dimensionar la importancia religiosa y cultural del lugar durante la época colonial.

En el centro histórico de Quito hay un paseo corto pero interesante sobre la denominada “Calle de las Siete Cruces”, sobre la calle García Moreno. Se trata de una arteria famosa por albergar siete cruces de piedra frente a iglesias y conventos que datan de la época colonial, desde 1500. De espaldas a la célebre Virgen del Panecillo, simboliza la evangelización sobre sitios sagrados andinos.

Para conocer todos estos sitios sin perder tiempo y, sobre todo, entendiendo las historias que esconden, una excelente opción es realizar nuestra excursión “Secretos de Quito”, un tour guiado por el centro histórico que conecta los puntos más emblemáticos con leyendas, datos curiosos y rincones que muchos viajeros pasan por alto. En pocas horas, permite comprender la ciudad mucho más allá de lo que se ve a simple vista.

Mediodía: museos, teatro y pausa para almorzar

Luego de recorrer las principales iglesias y plazas, el mediodía es ideal para sumar una visita cultural bajo techo. El Museo de la Ciudad es una gran alternativa para entender la evolución histórica y social de Quito, desde la época prehispánica hasta la actualidad, a través de exhibiciones dinámicas y bien contextualizadas.

Otra opción interesante es la Casa del Alabado – Museo de Arte Precolombino, que reúne una de las colecciones más valiosas del país y permite conocer la cosmovisión de las culturas originarias del territorio ecuatoriano. Es una visita breve pero muy enriquecedora para completar el panorama histórico.

Otra recomendación es visitar el Teatro Nacional Sucre, que es uno de los más antiguos teatros de ópera de Sudamérica y de la ciudad de Quito, además de ser el más prestigioso teatro del Ecuador. Fue construido entre 1879 y 1886 por orden del presidente Ignacio de Veintimilla, siguiendo un modelo de inspiración europea, ya que su estilo es italiano.

Y ya que estás de paso por esa zona, ¿qué tal si parás a almorzar en el Mercado Central de Quito? Ahí te esperan espectaculares puestos de comida ecuatoriana, como Las Corvinas de Don Jimmy, donde se sirve una exquisita corvina con papas y ceviche mixto. Otras opciones locales para almorzar son la menestras, un plato típico de Ecuador que lleva arroz, huevos y porotos, más un ingrediente extra (seco de pollo, lomo, pollo empanado, etc); o un encebollado, un plato originario de la costa que es a su vez uno de los más ricos del país.

Y si durante el paseo te queda la sensación de querer explorar más, una buena alternativa para otro día —o incluso para organizar mejor el viaje— es optar por una excursión guiada desde Quito. El tour a Otavalo, su mercado y alrededores es ideal si querés ahorrar tiempo en traslados y, al mismo tiempo, sumar conocimiento profundo sobre las comunidades indígenas, sus tradiciones y su producción artesanal.

Tarde de miradores y vistas panorámicas

Ver Quito desde lo alto es parte esencial de la experiencia. Por la tarde, una de las mejores opciones es acercarse a la Basílica del Voto Nacional. Esta imponente catedral neogótica domina el paisaje urbano y se distingue por un detalle único: en lugar de gárgolas tradicionales, presenta figuras de animales representativos de las regiones de Ecuador.

Subir a sus torres permite obtener algunas de las mejores vistas panorámicas de la ciudad, con el centro histórico hacia el sur, los barrios modernos hacia el norte y, en días despejados, los volcanes que rodean Quito.

Otra alternativa para quienes buscan una experiencia aún más panorámica es el Teleférico de Quito, que asciende hasta Cruz Loma. Desde ese punto se obtienen vistas espectaculares de los Andes y se pueden realizar caminatas suaves, ideales para combinar naturaleza y ciudad en el mismo día.

Atardecer y noche en La Ronda

Cuando empieza a caer el sol, el plan perfecto es dirigirse a La Ronda, una de las calles más tradicionales y pintorescas del centro histórico. Este sector cobra vida por la tarde y la noche, con faroles encendidos, música en vivo, artesanías y restaurantes típicos.

Es el lugar ideal para cerrar el día probando platos de la cocina ecuatoriana, tomando una cerveza artesanal local o animándose a un canelazo, la bebida caliente típica de Quito. El ambiente es relajado, festivo y muy auténtico, perfecto para despedirse de la ciudad.